Miss March

Pues sí….

Como he nacido un 29 de marzo, podríais llamarme así: Miss March –Señorita Marzo-.

Mi mes, para qué negarlo, es un mes extraño: el horizonte de la primavera, de los días que ya quieren ser más largos, de un sol que ya comienza a calentar con más fuerza cuando sale; de flores, árboles y vegetación que desean despertar.

Pero existe un invierno que nos persigue incansablemente. Que no se quiere ir, que no. Este año, incluso, imponiendo su fuerza con golpes de viento, hielo, nieve y frío. Que no está dispuesto a que le eche así como si na, tan fácilmente, ésta chica de la primavera, que tiene ganas de fiesta.

Marzo es un mes lleno de contradicciones; convulso y revuelto, lleno de viento arremolinado, que susurra crípticos mensajes, envueltos en las frágiles hojas que vienen y van, bailando su caprichosa danza.

Lleno de luz, de tierra que amanece tras el largo sueño del invierno; de promesas de días largos, de miles de flores pintadas de todos los colores, y del frondoso verdor de viejos árboles, que sonríen a ese sol que, joven y descarado, asciende poco a poco, día a día, hasta lo alto del cielo. Que parecen decirse, admirados, “¡esta juventud!”.

Marzo ventoso y abril lluvioso….

Lleno de ríos que corren, de fuentes escondidas que brotan de la tierra; de agua, de mucha agua, por todas partes: de la que cae de las nubes – yo sabía una historia sobre las aventuras de una pequeña gota de agua….- y viaja alrededor del mundo.

De mares bravos, oleajes furiosos y de aguas azul oscuro con coronas de espuma. De sirenas que, soñadoras, adornan su melena con una estrella de mar.

En marzo hay prisa: prisa por que se vayan el frío y la lluvia, que ya nos aburren; prisa por el calorcillo de primavera, por las cañas al sol, por ese aroma a flores y a calentito que sale de la tierra; por despertarnos cada mañana antes de que suene el despertador con ese rayo de luz rebelde que hace trampas a la persiana.

Prisa por cambiar de armario, de perfume, de hora en la noche del sábado al domingo que nos digan la prensa y la autoridades de la UE. De que a las 2 sean las 3, aunque suponga dormir una hora menos.

Prisa por salir del trabajo y aprovechar la tarde. Prisa por caminar, correr, reir. Por vivir.

“-Llego tarde!! Llego tarde!!” – repetía la Liebre de Marzo cuando Alicia se lo encontró.

No olvidéis algo: lo importante no es el camino, sino el destino.

Bienvenido, marzo…..

(Imágenes: Pinterest; Phxhere.com; evaglauca.blogia.com; curiosfera.com; tripadvisor.com)